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La Virgen de la Flor de Lis

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Una de las joyas de la Cripta es la imagen de Nuestra Señora de la Flor de Lis, una de las imágenes más antiguas de la Virgen en Madrid. Mucho se ha discutido sobre la antigüedad de esta imagen y diversos autores han sostenido que tiene su origen en el siglo XIII. Los más, sostienen que Alfonso VI mandó pintar esta imagen, ya que la que entonces presidía el antiguo templo de Santa María, se escondió en el año 712, en un cubo de la muralla, para protegerla de los sarracenos. El Rey estaba decidido a encontrar la imagen escondida de la Virgen y, mientras reconquistaba la ciudad imperial de Toledo, y con el deseo de que no quedase el Templo de Santa María sin una imagen de la Virgen, mandó pintar en la pared de la Capilla Mayor una imagen de María, a quién pusieron en la mano una Flor de Lis. Lo cierto es que fue la primera imagen objeto de culto por parte del pueblo cristiano de Madrid.

Por fin, el 9 de noviembre de 1085, a la vuelta del rey a Madrid, se dividió por sí mismo el cubo de la muralla inmediata a la iglesia, apareciendo en su nicho la Imagen de la Virgen, con las velas todavía encendidas milagrosamente, según narran las crónicas. Trasladada a la Iglesia de Santa María, el Rey quiso que se la denominase Santa María la Real de la Almudena, por haber permanecido 373 años en el cubo de la muralla cerca del almudén, aholi o alhóndiga de trigo que tenían los moros, siendo declarada dicha imagen Patrona de Madrid. 

Como inicialmente no se pudo construir un retablo mayor en el Templo de Santa María, el muro en que se pintó la Virgen de la Flor de Lis hizo las veces de retablo y ante ella se celebraban los Oficios Divinos. Posteriormente se construyó el retablo, quedando detrás la imagen de la Virgen de la flor de Lis, donde estuvo oculta y olvidada, tras unos maderos. En el año 1623, después de unas obras de remodelación, se encontró la imagen y se trasladó a los pies del templo. Entonces se le dio culto con el nombre de Nuestra Señora de la Flor de Lis.

Al ser derruida en 1868 la Iglesia, la pintura mural de la Virgen de la Flor de Lis se traslada a la iglesia del convento de las Religiosas Bernardas, hasta su ubicación definitiva en la Cripta en el año 1911, donde continúa venerándose en la actualidad. El lugar donde podemos contemplarla está enfrente de la Capilla que estaba destinada a guardar los retos mortales de la Reina María de las Mercedes, esposa de Alfonso XII.

El altar de la Cripta, desde 1911, estuvo presidido por la imagen original de la Almudena, y allí permaneció durante toda la Guerra Civil. En 1948 se coronó a la Virgen de la Almudena y ya no volvió a la Cripta, sino que fue trasladada a la actual Colegiata de San Isidro, por entonces Catedral provisional. El 10 de junio de 1993 fue trasladada a su ubicación definitiva en la Catedral de la Almudena, instalándose una copia exacta en el Altar Mayor de la Cripta.

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