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Historia

Estamos ante uno de los templos más impresionantes de Madrid, su Catedral.

En él podemos contemplar un espacio independiente, La Cripta, donde actualmente se ubica la Parroquia de Santa María la Real de la Almudena.

Este templo-cripta, antes que Catedral, tiene su origen en el año 1868, cuando el Ayuntamiento de Madrid decide derribar la Iglesia Madre de Madrid, la de Santa María la Real de La Almudena, situada en la calle Mayor esquina con la calle Bailén. Dicha Iglesia era de origen visigodo y fue la primera Iglesia de Madrid dedicada a la Virgen, llamada inicialmente de Santa María y posteriormente de La Almudena cuando se llevó allí su imagen.

Los madrileños, y a su cabeza la Congregación de la Real Esclavitud de Santa María la Real de la Almudena, consiguieron que la Reina María de las Mercedes, muy devota de la Virgen, cediera un solar para la construcción de la nueva Iglesia.

El fallecimiento repentino de la Reina el 26 de junio de 1878 hizo que su viudo, el Rey Alfonso XII tomase la iniciativa de construir el templo para la Virgen, sirviendo además de panteón para la Reina, como muestra de amor hacia su difunta esposa. A finales de ese mismo año de 1878, el marqués de Cubas, D. Francisco de Cubas y González Montes, recibe el encargo de elaborar el proyecto: construir una Iglesia dedicada a la Virgen de la Almudena.

En ella se construirá una capilla- mausoleo para depositar el cuerpo de la Reina María de las Mercedes, que posteriormente no se llegará a utilizar para dicho fin. Actualmente alberga la Capilla del Santísimo, con una estatua sedente del Rey San Fernando.

El 4 de abril de 1883 se puso la primera piedra en presencia del Rey Alfonso XII.

Pero cuando Madrid fue erigida en Diócesis por el Papa León XIII, en 1885 la iglesia pasará a ser Catedral. Es entonces cuando el Marqués de Cubas reforma el proyecto inicial para reconvertir el templo en Catedral de estilo neogótico, inspirándose en el más puro gótico francés. Utilizó para su construcción la piedra, trabajándola con gran riqueza ornamental. A la muerte del monarca, el 25 de noviembre de 1885, el proyecto constructivo de la Catedral fue apoyado por la Reina María Cristina. Al fallecimiento del marqués de Cubas, intervienen los arquitectos Miguel Olavarría, Enrique Repullés y Vargas, Juan Moya y Luís Mosteiro.

Después de una trayectoria por una serie de corrientes historicistas, la cripta se erigió finalmente en estilo neorrománico, con su acceso principal por la calle Mayor, junto a la Cuesta de la Vega. En 1944, de nuevo se modifica el proyecto para integrarlo en el entorno del Palacio Real, respetando lo edificado por el marqués de Cubas, pero transformando sus elevaciones. También, por este motivo, la Catedral no tiene la orientación tradicional de las iglesias cristianas este-oeste, sino que tiene orientación norte-sur. Intervienen los arquitectos Fernando Chueca y Carlos Sidro.

A mediados del siglo XX se creó una fundación para la culminación de las obras, que se terminaron el 4 de noviembre de 1992, y el nuevo templo fue dedicado por San Juan Pablo II el 15 de junio de 1993.

 

DESCRIPCIÓN DEL TEMPLO

La Cripta tiene una sólida arquitectura que alberga en su interior más de 400 columnas, cuyos capiteles son todos diferentes, donde podemos apreciar figuras bíblicas, de Santa María junto a un castillo, vegetales e incluso de la osa y el madroño, símbolo de Madrid.  Sobresalen las 50 columnas monolíticas de la zona central. En los cuatro capiteles del crucero aparecen representados los símbolos de los evangelistas: San Lucas representado por un toro, San Mateo por un hombre, San Juan por un águila y San Marcos por un león.

Tiene cinco naves, y a sus lados, 18 capillas. En ellas han intervenido artistas como Benlliure, en los relieves, o Maumejean, con sus magníficas vidrieras. La decoración de las capillas más antiguas mezcla mosaicos de tradición bizantina, relieves e imágenes de proporciones clásicas, así como vitrales de estilo gótico. Las lámparas votivas que penden del techo están inspiradas en el tesoro de Guarrazar, hallado en Toledo a mediados del siglo XIX.

 

LA VIRGEN DE LA FLOR DE LIS Y LA INVENCIÓN (HALLAZGO) DE LA VIRGEN DE LA ALMUDENA

Una de las joyas de la Cripta es la imagen de Nuestra Señora de la Flor de Lis, una de las imágenes más antiguas de la Virgen en Madrid. Mucho se ha discutido sobre la antigüedad de esta imagen y diversos autores han sostenido que tiene su origen en el siglo XIII. Los más, sostienen que Alfonso VI mandó pintar esta imagen, ya que la que entonces presidía el antiguo templo de Santa María, se escondió en el año 712, en un cubo de la muralla, para protegerla de los sarracenos. El Rey estaba decidido a encontrar la imagen escondida de la Virgen y, mientras reconquistaba la ciudad imperial de Toledo, y con el deseo de que no quedase el Templo de Santa María sin una imagen de la Virgen, mandó pintar en la pared de la Capilla Mayor una imagen de María, a quién pusieron en la mano una Flor de Lis. Lo cierto es que fue la primera imagen objeto de culto por parte del pueblo cristiano de Madrid.

Por fin, el 9 de noviembre de 1085, a la vuelta del rey a Madrid, se dividió por sí mismo el cubo de la muralla inmediata a la iglesia, apareciendo en su nicho la Imagen de la Virgen, con las velas todavía encendidas milagrosamente, según narran las crónicas. Trasladada a la Iglesia de Santa María, el Rey quiso que se la denominase Santa María la Real de la Almudena, por haber permanecido 373 años en el cubo de la muralla cerca del almudén, aholi o alhóndiga de trigo que tenían los moros, siendo declarada dicha imagen Patrona de Madrid. 

Como inicialmente no se pudo construir un retablo mayor en el Templo de Santa María, el muro en que se pintó la Virgen de la Flor de Lis hizo las veces de retablo y ante ella se celebraban los Oficios Divinos. Posteriormente se construyó el retablo, quedando detrás la imagen de la Virgen de la flor de Lis, donde estuvo oculta y olvidada, tras unos maderos. En el año 1623, después de unas obras de remodelación, se encontró la imagen y se trasladó a los pies del templo. Entonces se le dio culto con el nombre de Nuestra Señora de la Flor de Lis.

Al ser derruida en 1868 la Iglesia, la pintura mural de la Virgen de la Flor de Lis se traslada a la iglesia del convento de las Religiosas Bernardas, hasta su ubicación definitiva en la Cripta en el año 1911, donde continúa venerándose en la actualidad. El lugar donde podemos contemplarla está enfrente de la Capilla que estaba destinada a guardar los retos mortales de la Reina María de las Mercedes, esposa de Alfonso XII.

El altar de la Cripta, desde 1911, estuvo presidido por la imagen original de la Almudena, y allí permaneció durante toda la Guerra Civil. En 1948 se coronó a la Virgen de la Almudena y ya no volvió a la Cripta, sino que fue trasladada a la actual Colegiata de San Isidro, por entonces Catedral provisional. El 10 de junio de 1993 fue trasladada a su ubicación definitiva en la Catedral de la Almudena, instalándose una copia exacta en el Altar Mayor de la Cripta

En la contemplación atenta del Templo, no solo podemos ver los gustos estéticos que se imponen a finales del siglo XIX y principios del XX, sino también su historia. Es otra de las riquezas que nos ofrece la Cripta, ya que su decoración y sus enterramientos nos hablan de la historia viva de España.

En definitiva, se trata de un templo cristiano que, entre sus piedras, conserva el testimonio de la fe que multisecularmente ha acompañado al pueblo español, siendo alma y cimiento de nuestra Civilización y luz en nuestra historia, testimonio de amor y gratitud del pueblo de Madrid a su Madre y Patrona la Virgen de la Almudena.

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